Wanwantao Guaraguao

Por Alvaro Nadal

Jóvenes:

Como todos recordaran hasta hasta hace relativamente poco tiempo una buena parte de los teléfonos del país eran de disco. Esto empezó a cambiar alrededor del 1975 cuando aparecieron las primeras C1-EAX y posteriormente en 1977 con la llegada de la primera E1-EAX, las que trajeron consigo los teléfonos de “teclado” o “Touch Tone” que permitían el marcado con tonos de dos frecuencias combinadas (DTMF) que las centrales telefónicas con cierta inteligencia como las mencionadas eran capaces de interpretar como los dígitos marcados.

Antes de eso solo teníamos el “disco”, que mediante un mecanismo muy ingenioso permitía enviar una serie de impulsos eléctricos que activaban los switches electromecánicos de las centrales paso-a-paso. Así los “primeros y segundos selectores” y los “conectores” podían realizar su labor de ir escalando por la matriz de conexión del sistema y enlazar el teléfono que llamaba con el teléfono llamado.

No obstante lo rústico que hoy nos puedan parecer aquellos sistemas, para su buen funcionamiento requería de ciertos niveles de sofisticación. Por ejemplo, los selectores y conectores que se movilizaban con los impulsos eléctricos que enviaba el disco del teléfono que llamaba, requería de que esos impulsos llegaran con cierto ritmo o frecuencia y aunque tenían bastante tolerancia para esto, los discos debían ser ajustados para que no enviaran pulsos en una forma tal que los switches lo interpretaran en forma errada.

En los últimos tiempos de las centrales paso-a-paso y de los teléfonos de disco se usaban unos dispositivos electrónicos para ajustar los discos y garantizar que enviaban los pulsos a la frecuencia deseada. Antes de eso las cosas se hacían en forma muy rudimentaria, pero que al final funcionaban bien. Nos cuenta Ernesto Custodio, quien en su tiempo en Codetel trabajo en una ocasión en estos menesteres, que antes de que llegaran los medidores electrónicos de la frecuencia de los discos, este trabajo se hacia midiendo el tiempo que le tomaba al disco retornar cuando se marcaba el cero. Desde luego que este tiempo no se media con un cronometro ni cosa que se pareciera. Se marcaba con la pronunciación de una frase que decía WANWANTAO GUARAGUAO. Si el tiempo que le tomaba al disco en retornar cuando se marcaba cero era igual al tiempo que le tomaba al técnico pronunciar esa frase, entonces el disco estaba bien ajustado.

Que simples eran las cosas en aquellos tiempos y pensar que las cosas funcionaban mejor que muchas de las de ahora!!!

Saludos,

Alvaro

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