Reductos de un Pasado Glorioso

Por Alvaro Nadal

Hola Todos:

Hace unos días atrás, pase por el Parque de La Lira que queda en la Ave. Lincoln y me llamó la atención la presencia de un ciudadano entrado en la ancianidad, entregado a la lectura de un periódico, que mostraba condición de gran pobreza, pero mostrando también una gran dignidad. Estaba ataviado con una raída ropa que hablaba de que, en su tiempo, este señor había sido posiblemente un artista participante de algún tipo de espectáculo. Su peinado y su barba blanca mantenidos con cierto cuidado, hacían evidente también que, aun después de los años, la persona conservaba su cuidado para mantener una imagen digna. Su interés por el periódico que leía hablaba de que era una persona educada y su pequeña compra de supermercado parecía indicar el no vivir en la pobreza extrema. En fin, este ciudadano era el perfecto retrato de un pasado esplendoroso del que solo quedan sus reductos.

Todo lo anterior ambientado en medio de la decoración navideña del parque, presentaba una imagen que me hizo reflexionar sobre como el tiempo discurre y como nos quedan atrás, como solo recuerdos, los buenos tiempos vividos.  Tal y como lo dijo Manrique en sus Coplas a su Padre Muerto: “cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor”

La imagen de este señor sentado en el Parque La Lira me ha hecho reflexionar  sobre mi vida y la de muchos con los que comparto esta este escrito, las cuales han transcurrido dentro del mundo de las telecomunicaciones y que a lo largo de muchos años pasados, vividos en ese quehacer, hemos visto momentos de grandes glorias y compartido el dulce sabor de grandes éxitos.

Nuestra gloriosa industria de las telecomunicaciones en años no muy lejanos solía ser el principal contribuyente al producto interno bruto del país y sus estadísticas de crecimiento eran impresionantes a la vista del mundo y envidia de muchos otros países de la región. La calidad del servicio telefónico del que disfrutábamos se comparaba con los de las principales economías del mundo y, a decir verdad, en aquellos tiempos, vivimos un glorioso presente.

Esos tiempos han pasado y esas glorias y esos éxitos vividos han quedado atrás, en algunos casos como parte de historias recordadas, en otros casos de historias olvidadas o quizás ignoradas. Solo quedan reductos y recuerdos en las mentes de algunos de los que comparten conmigo estas reflexiones. Es la dinámica inexpugnable del cambio que culmina ciclos para dar origen a otros nuevos. Es por esa dinámica que, sobre esos reductos y esas memorias, hoy se comienza a construir una nueva era de las telecomunicaciones en el país.

El 2014 nos llega en medio del proceso de la  reciente venta del Tricom y luego Orange a un solo propietario. Esto plantea el surgimiento de un mercado altamente polarizada en la que quedarán dos fuerzas de grandes influencias, por un lado el “Nuevo” que surge de esta fusión y, por otro lado, Claro, el “incumbente” dominante tradicional. Estos dos colosos controlarán los mercados relevantes de las telecomunicaciones en la República Dominicana, lo que ofrecerá a los usuarios de sus servicios las ventajas de mejores precios, más calidad y la introducción de nuevas tecnologías. Todo lo anterior como resultado de un escenario de lucha entre los dos grandes contendores por poseer la mayor participación posible del mercado.

Este beneficio que anticipamos estará, sin embargo, sujeto a ciertas situaciones que  el INDOTEL, como regulador de las telecomunicaciones, deberá observar de manera espacial y tomar notas sobre ellas. Por ejemplo, se puede mencionar que la nueva empresa que surja de la fusión de Orange y Tricom poseerá cuando menos un 55% mas de ancho de banda (espectro) para sus servicios de telefonía móvil que su principal contendor Claro. Esto introduce un elemento perturbador de ventaja competitiva para la nueva empresa que podrá crecer mucho mas allá de lo que tiene ahora, quedando Claro en una condición de desventaja al no poder expandirse en proporción similar por falta de espectro para ofrecer una cobertura adecuada.

Por otra parte, una empresa emergente, llamada Satel, ha presentado un alegato en el que explica que Orange ha estado haciendo uso indebido de ciertas frecuencias que le fueron asignadas a ella por la ya desaparecida Dirección General de Telecomunicaciones y para lo cual alega poseer los títulos habilitantes correspondientes. Orange por su parte alega haber recibido autorización del INDOTEL para hacer uso de esas frecuencias. En adición, Claro ha elevado otros alegatos explicando que el uso que hace Orange de ciertas frecuencias del espectro radioeléctrico para sus servicios de telefonía móvil, es irregular y que viola la ley de telecomunicaciones.

Lo anterior es solo parte de esos reductos del ciclo que concluye, que a la llegada del nuevo ciclo todavía están pendientes de solución. Le corresponderá a las autoridades y a las empresas resolverlos usando para ello los mejores criterios de equidad, respeto a los derechos y sobre todo consensuando soluciones creativas que en todo momento tengan en mente el beneficio de los usuarios finales de sus respectivos servicios. La aplicación de estos criterios y la franca disposición de las partes a negociar bajo ellos será la garantía del éxito para el inicio auspicioso de un nuevo ciclo de la industria de las telecomunicaciones de nuestro país.

No cabe dudas de que este nuevo ciclo que esta próximo a iniciarse tendrá sus momentos de gloria y como parte del proceso normal de la vida, al que alude Manrique en sus coplas, le sobrevendrá también su ocaso y la necesidad de dejar espacio para la llegada de nuevos ciclos. 1/6/2014

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